Italia produciría entre 316.000 y 459.000 viviendas menos de las necesarias, según el Instituto Nacional de Estadística de Italia y la inmobiliaria Cresme | Observatorio de Vivenda

Italia produciría entre 316.000 y 459.000 viviendas menos de las necesarias, según el Instituto Nacional de Estadística de Italia y la inmobiliaria Cresme

Italia produciría entre 316.000 y 459.000 viviendas menos de las necesarias, según el Instituto Nacional de Estadística de Italia y la inmobiliaria Cresme

En los últimos años, Italia se enfrenta a una creciente crisis inmobiliaria debido al desajuste entre el número de hogares y la construcción de nuevas viviendas. Según el Istat, entre 2018 y 2022 el país sumó más de 683.000 nuevas familias, mientras que los permisos de edificación apenas alcanzaron las 224.000 autorizaciones, o 367.300 si se toma como referencia el cálculo de Cresme. Este desequilibrio deja un déficit estimado de entre 316.000 y 459.000 viviendas. A pesar de que el mercado italiano sigue siendo atractivo para los inversores extranjeros, las operaciones relacionadas con nueva construcción son minoritarias, y cada vez se apuesta más por la rehabilitación o por desviar fondos hacia el sector servicios debido a los múltiples obstáculos que impiden ajustar la oferta a la demanda real.

Los datos más recientes muestran una tendencia preocupante: en marzo de 2024 se concedieron 14.918 licencias de construcción, pero en los meses siguientes esta cifra fue disminuyendo hasta las 12.423 registradas en julio, un nivel similar al de 2023. El informe de Euroconstruct, en el que participa Cresme, revela que países como Alemania, Portugal y Francia han invertido más en la producción de vivienda en relación con el crecimiento de sus poblaciones, mientras que España ocupa la décima posición con un aumento del 22,5%. Cresme también destaca que Italia constituye una "anomalía evidente" en el contexto europeo, ya que ningún otro país construye tan pocas viviendas nuevas ni presenta una brecha tan pronunciada entre la oferta disponible y la demanda existente.

Fuente.- Idealista