Uno de cada tres propietarios británicos valora abandonar el alquiler por el incremento de la regulación, según un estudio de Aldermore | Observatorio de Vivenda

Uno de cada tres propietarios británicos valora abandonar el alquiler por el incremento de la regulación, según un estudio de Aldermore

Uno de cada tres propietarios británicos valora abandonar el alquiler por el incremento de la regulación, según un estudio de Aldermore

Un estudio realizado por la entidad financiera Aldermore revela que el 31% de los propietarios de viviendas en el Reino Unido está considerando dejar de alquilar y poner en venta sus propiedades. Esta decisión está motivada, principalmente, por el aumento de la carga fiscal y por la futura Ley de Derechos de los Inquilinos que prepara el gobierno británico, la cual busca limitar los precios del alquiler, prohibir los desalojos y eliminar los llamados “desalojos sin culpa”, que permitían finalizar un contrato con un aviso de dos meses sin necesidad de justificar la causa. Además, los elevados costes de mantenimiento también juegan un papel clave en esta tendencia.

El informe también pone el foco en el llamado “impuesto del sello”, similar al impuesto sobre actos jurídicos documentados en España, que afecta a las propiedades adquiridas para ser alquiladas. Desde el 1 de abril, el umbral exento de este impuesto para los compradores de primera vivienda se redujo de 425.000 libras a 300.000, lo que está provocando un descenso en la demanda.

La entidad financiera advierte que esta situación podría derivar en una crisis de oferta en el mercado del alquiler, ya que la retirada de viviendas provocaría un aumento de los precios y de la competencia entre inquilinos. El estudio también recoge que la mitad de los arrendadores perciben un incremento del interés por parte de posibles inquilinos. Por su parte, muchas personas que viven de alquiler manifiestan temor a tener que volver a compartir piso o regresar al hogar familiar, debido a la subida de precios y a la menor disponibilidad. El 69% considera que esta dinámica podría deteriorar la calidad de las viviendas disponibles.

Fuente.- Idealista